Química y voluntad

Voy a contar la cosa rápidamente para luego lanzar unas preguntas con las que quiero que ustedes, especialistas o no, me ayuden para comprender mejor la mente y el ser humano.

Recientemente me contaron el caso de un joven medicado siquiátricamente. En su infancia no lograba centrar su atención en nada, resultado: bajas calificaciones y reprobación. Ultimátum del director, o los padres ofrecían estudios sobre su comportamiento o de plano terminaría sin aprobar grado. La madre accede, estudios. Resultado: medicación y aumento de la atención, mejor estudiante. Pasa el tiempo, el chico cumple 18 años, muestra su hartazgo hacia la medicación y, como ya es adulto, se niega a tomarla. Los padres acceden sin otra opción por delante. El joven se queja de dolores de cabeza los primeros días y otros síntomas menores. Supuestamente volverían las distracciones a apoderarse de su actitud, pero no es así. El joven es atento y continúa sin contratiempos su aprendizajes escolar.

He dicho (y lo he visto en mucha gente) que la química determina nuestro comportamiento y hasta nuestro ser mismo. En el caso de este chico no pareciera ser del todo así. ¿Es que la voluntad es ajena a los artilugios químicos? ¿Es que la voluntad puede estar por encima de toda influencia química? ¿Qué otra cosa se puso en juego en este ejemplo que no estoy viendo?

Ayúdenme con sus respuestas, amigos, a comprender mejor nuestra mente y nuestro ser mismo.

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