Narcos y terroristas

Bien, en estos días el presidente norteaméricano Donald Trump ha clasificado a los cárteles del narco mexicano como terroristas. No ahondaré aquí de tal designación, por el momento, ya que las redes sociales están puntualizando tal error y las consecuencias políticas que el presidente busca con esa afirmación.

Más bien me gustaría hacer un análisis semisemántico (no son especialista, son escritor y nada más) sobre la palabra empleada y la clasificación aceptada por un pueblo dolido como es el mexicano (que tampoco es «todo el pueblo»). ¿Con qué me encuentro en las redes sociales de mi país, del estado en el que vivo? Mi inquietud, y lo que me llevó a escribir estas letras, vino de leer un mensaje en el Facebook: «los narcotraficantes son terroristas, y punto», diciendo con ello que en su afirmación no hay cabida a discusión alguna. Yo inmediatamente recordé a los terroristas del ERI, los Etarras, etc. Y no, no tienen comparación. Enlistemos brevemente lo que los terroristas son por sus acciones y por sus exigencias.

  1. Atacan a la sociedad civil en masa. Y no es que lo quieran hacer por hacer. Con estos ataques buscan desestabilizar aquellos gobiernos contra los que luchan. Y hablando de luchas…
  2. Se muestran abiertamente contra un gobierno del que dicen son oprimidos de alguna u otra manera. Por lo tanto…
  3. Tienen ideales o doctrinas.
  4. Buscan, con el miedo, el terror, el reconocimiento de sus exigencias.

Ahora comparemos las acciones de los narcotraficantes punto por punto.

  1. Ellos jamás atacarán a la sociedad en masa. Matan, ciertamente, a individuos aislados (tal vez a varios en una misma matanza, pero no podríamos considerar a este grupo como una «masa»). Además, son pocas las veces que han matado a alguien que no tenga que ver con ellos, ya como enemigo, ya como traidor.
    • Podría decirse que hace algunos años, en los ataques masivos a bancos y carreteras que cierto cártel perpretó en el estado de Jalisco podría ser considerado un ataque masivo. Pero esto no es frecuente y, además, no fue un ataque a las personas. De hecho cuando entraron a los bancos pidieron a la gente que saliera de ahí. No hubo ni un solo muerto «civil» por estos motivos.
  2. El gobierno no les interesa en lo absoluto. Toman en cuenta a la policía, a la milicia, en tanto «estorbo» para desarrollar su actividad ilícita. O bien, los gobernantes son tomados en cuenta en tanto sobornables para permitirles transitar con su mercancía por carreteras, caminos, aguas y aires por donde tienen que pasar.
  3. Ciertamente los narcos no tienen ideales, tienen negocios. Eso es lo que los convierte en personas pertenecientes a la delincuencia organizada. DELINCUENCIA, no «ejército republicano», no «movimiento», etc.
  4. Ellos no buscan meter miedo entre la gente (hablo estrictamente de los narcos), lo que buscan es colocar su mercancía entre la gente. Si matan, no es a las personas, es a los contrarios o a quienes incumplieron órdenes.

Y por último.

  1. No tienen exigencias que pedir. Simplemente, repito, quieren colocar o transportar su mercancía y nada más.

También hay que decir que, hablando estrictamente de narcotraficantes, no es infrecuente encontrar que sus dirigentes se tornan en una especie de minigobierno vigilante que logra cierta estabilidad en los territorios que controlan y hasta la gente «civil» los busca para resolver algunas rencillas con sus vecinos o ladronzuelos. Lejos de atacar a la sociedad civil, hasta la protegen.

Sí, ya sé que podrían estos argumentos parecer una defensa del narcotráfico. Pero no es así, no quiero que se me llegue a considerar un abogado del diablo. Sé que el narco hace mucho daño a la sociedad, ya por sus asesinatos, ya por la invitación que hacen para el consumo de sus sustancias. Es frecuente encontrar verdaderas historias horribles de muertes muy muy dolorosas entre quienes las padecieron. Entre jóvenes, viejos y, ahora, hasta niños o familias enteras.

Sé que todo esto nos llena de miedo, pero no debemos calificar a estos actos como terroristas por más terribles que lo sean. El respeto a las palabras (que también deben ser consideradas en esta realidad terrible en la que vivimos) también debe ser tomado en cuenta. Calificar a los narcos como terroristas tiene la función de hacer notorios el dolor y el rechazo de la gente y luego levantar apoyos incondicionales entre un pueblo que ahora se siente considerado, tomado en cuenta. A río revuelto… Ganancia para Trump.

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