El ensayo fotográfico

El título alude a un curso-taller que impartió Rafael del Río en Comala, en el Centro Estatal de las Artes. Nuestro tiempo (fuimos unos diez alumnos) corrió entre la atención que nuestro amigo Rafael merecía (conocimientos muy ejemplares) y el compartir la sabiduría que muchos de sus alumnos desplegaron. Me gustaría, a manera de resumen, enlistar lo que ahí aprendimos.

  1. Los aspectos fotográficos básicos apenas fueron tocados. Tal vez porque se suponía que estábamos entre fotógrafos, nadie habló de la composición básica, la regla de los 2/3, etc. Así que de ello aprendimos muy poco.
  2. Tal vez uno de los dos aspectos que más se destacaron en este taller lo podríamos enunciar en la siguiente premisa: la fotografía es un arte y, como tal, no sólo toma en cuenta la conformación de su obra (la foto impresa), si no que, y aquí habría que recalcar, la multiplicidad de signos y sentidos que emite en tanto obra humana.
  3. El otro de los aspectos a los que nos referimos es a la exigencia de la imaginación por parte del fotógrafo. Aunque esto creo que no fue muy explícito del todo, creo que fue entendido al desplegarnos Rafael su propia obra y la de otros fotógrafos que, espero, nos sirvieron de inspiración. Ciertamente ver la enorme variedad de estilos y posibilidades nos lleva a concluir lo siguiente: en el arte nada está terminado, tú como fotógrafo, debes agregar originalidad al discurso fotográfico actual para enriquecer este arte que tanto amamos.

No todo está en la captura de la imagen, ser fotógrafos deberá suponer HACER fotografía tal como el pintor maneja el lienzo en sus diversos tamaños y disposiciones. Así también nosotros debemos ver el tiempo posterior a la captura (ya en la edición particular de la foto individual, ya en nuestro trabajo como editores y curadores hasta donde sea posible de nuestra obra).

Filosofía popular

  1. Los artistas en general han volcado su mirada hacia lo popular o lo cotidiano desde hace ya siglos. Mencionemos a Mozart que en sus óperas dejó de lado los grandes temas olímpicos (Zeus, Marte, etc.) para hablar de lo cotidiano, celos, amoríos, etc. que se vivían en la sociedad de su época. Dentro de la pintura, iba a mencionar a los artistas de principios del Siglo XX, pero recordé que sobre lo cotidiano ya los españoles (Murillo, Velázquez, etc.) habían tocado lo cotidiano también en sus obras. No es punto aquí indagar quién fue el primero entre ellos. La cosa es que sucedió y ahora todos lo sabemos.
  2. En terrenos de la filosofía (que no es terreno artístico, para nada) se han tocado los grandes temas (la existencia, la muerte, el amor, etc.) durante siglos. No estoy seguro de lo que aquí voy a afirmar, pero creo que esta disciplina del pensamiento no ha hecho lo propio en volcar sus formas hacia lo cotidiano. Claro que se me dirá que la filosofía toca todo aquello que sea significativo para el ser humano y que, por lo tanto, lo cotidiano no le es tema ajeno. Pero no me refiero a lo cotidiano como tema, sino al ejercicio mismo del pensamiento en lo cotidiano. Es decir, los filosófos no nos han enseñado a pensar a aquellos que no somos filósofos. Su divulgación debería lograr una pedagogía para el cotidiano. Que el público vulgar se enseñara a pensar, a formular sus propias preguntas e inquietudes, no sobre los grandes temas filosóficos sino sobre los problemas en los que a diario estamos sumergidos. Un enseñarnos a pensar por nosotros mismos para dar solución a lo que nos aqueja de manera inmediata y no en lo trasendental a lo que nos han acostumbrado.
  3. Creo que ya no queremos más sabiduría, ahora simplemente debemos formarnos nuestras respuestas y ya. (¿Habrá un público para esto?)