Tiempos 2

¿Cuánto dura el encanto de las grandes ciudades? Vamos a ellas, nos impactan sus enormes edificios, el flujo interminable en sus calles, la cantidad infinita de personas. Nos atrevemos y participamos en su algarabía y hasta construimos un minuto de su historia. Tiempo suficiente para darnos cuenta de cómo nada aquí es permanente. Entonces huimos buscando algo más perdurable y volvemos siempre a la tierra, al polvo; a ese tiempo dilatado de nuestro pueblo donde, ahora sí, tenemos la certeza de lo infinito.

Aclaración

Muchos de ustedes sabrán que tengo otro blog donde he venido plasmando mis memorias durante el tiempo aquel de la infancia y primera juventud que viví en mi tierra natal: Zapotlán. Prácticamente lo tengo abandonado ya que en este que están ahorita leyendo ustedes he introducido la presencia de aquellos recuerdos que tienen una nueva escritura, una nueva presencia en Existo, después pienso.

Pues bien, me he dado cuenta de que también he vivido cosas merecidas de ser contadas y que viví fuera de mi ciudad natal (San José de Gracia, Tepic, Guadalajara), así que la escritura de este nuevo blog me permitirá incluir tales vivencias bajo una etiqueta agrupadora. Entonces, quienes deseen leer mis memorias en una tierra o en otra, deberán buscar la etiqueta correspondiente si es que no desean leer mis otros pensamientos o ensayos.

Así, pues, les pido que estén pendientes de los nuevo contenidos «geográficos» que iré reuniendo aquí. Gracias por su lectura.

Aclaración

En mi otro blog (Los días y las horas) ustedes, queridos lectores, podrán acceder a narraciones de mi tiempo vivido en Zapotlán, el Grande, Jalisco. Quise ser estricto al contar las historias que ahí, y sólo ahí, había vivido. Claro que siempre me quedó el gusanito de escribir sobre otras ciudades en las que también había vivido (San José de Gracia, Tepic, Guadalajara, etc.), pero mi exigencia delimitante me lo impedía.

Ahora, gracias a este otro blog con un espíritu más diverso, las narraciones de las otras ciudades caen muy bien, y así pienso hacerlo. Claro que no dejaré de lado los recuerdos de mi infancia y adolescencia. Así pues, ustedes, mis lectores, podrán acceder a los diversos lugares ya señalados consultando las etiquetas agrupadoras que iré formando conforme alimente este blog.
Les hago saber a quienes lo ignoraban, que mi otro blog estará disponible para su lectura y agradeceré que así lo hagan. Muchas gracias por todo.