Ihován y las letras

Estoy muy contento de iniciar estas charlas con mi buen amigo Ihován Pineda. Poeta, ensayista y maestro. Nos cuenta sus peripecias en el mundo de las letras, tanto en verso como en prosa. Cómo inició su vida como escritor en los EEUU. La poesía en la vida, pues.

Confieso que lo que más me gustó fue su respuesta a la utilidad de la poesía. Cierto es que no me esperaba esa respuesta que no dudaré en contarla a quienes no creen en los beneficios de la lectura de poemas.

Una charla muy sabrosa que espero disfruten al igual que yo al hacerla.

Ihován y las letras

Imitación y autenticidad

Al principio de mi carrera de escritor comencé imitando, como muchos, a grandes autores que me agradaban, de los que yo quería aprender. Ese agrado, admitámoslo, es en algún grado una suerte de querer ser ese otro a quien admiramos. Así, pues, quise escribir poemas heroicos como Yeats o de algunas canciones de Roger Waters. Claro que lo que me salía, lo que terminaba escribiendo, era un esperpento vergonzoso del que no quería que nadie se enterara. Por fortuna, esos trabajos quedaron en la tumba de la basura.

Hoy me doy cuenta de que eso que escribieron los grandes autores fueron momentos o motivos que les resultaron muy personales (pareciera esto una perogrullada, pero me resultó indispensable afirmar tales palabras para lograr avanzar en mi propio descubrimiento). Entonces me restaba buscar mis propios motivos o vivencias para escribir cosas que fueran auténticamente mías. Y con «auténtico» no me refiero a que sean mías de modo muy personal, también lo es por lo original que pueden ser esos escritos, que no tengan imitación alguna.

Así que dejemos la imitación a un lado, ya lo propio se está dando desde hace años, y ese es el camino a recorrer.

Sobre las versiones bíblicas

Sí sí, ya sé que será muy ambicioso de mi parte ese título, y que jamás lograré tal hazaña, pero aquí simplemente doy introducción a un estudio que haré más adelante sobre diversas versiones bíblicas que poseo en mi casa. Esta grabación es, pues, simplemente una introducción.

Sobre la palabra de Dios, en tanto escritor