Los Ramos

Hay en el sur de Jalisco una tradición cuya fecha de inicio ha quedado olividada por todos. Son los días de la Semana Santa y con ellos los puestos de “tianguis” artesanales. Vendedores y artesanos llegan a los pueblos del sur a ofrecer productos que van de lo realmente hermoso a los plásticos impersonales, pasando por las vendimias de comilonas que no faltan nunca en estos eventos entre paganos y religiosos.

Hay, como lo he dicho, artesanías de barro y madera. Adornos caseros que pecan de candorosos y utensilios para la cocina que muchos regalan a sus madres o sus suegras. Es común pedir algún regalo de “los ramos” cuando alguien se entera que algún familiar irá a este tianguis. No es raro escuchar: “¿qué me trajiste de los ramos?” a amigos o familiares. Las niñas pediran sus juegos pequeñitos de jarritos o cazuelitas, los niños trompos, yoyos y juegos de madera. Los amigos sospecharán del eterno bromista que se surtió en los ramos en los puestos especializados de “bromas y vaciladas”. Chicles con chile, aparatos eléctricos que dan toques a aquel ingenuo que decide saludar de mano a su amigo.

Desde hace ya varios años que los plásticos han inundado la industria de lo artesanal y, sin embargo, no lo han desplazado del todo. El barro es el barro, la madera es la madera y muchos prefieren todavía el manual molinillo a los aparatos eléctricos. Y por más eléctrico y luminoso que sea un yoyo de pilas, no hay nada como el colorido yoyo de madera, con todo su arte manual a la vista.

Claro que también existen los que se arriesgan a la elaboración de figurines de barro, pero ya con molde auxiliar. Estos son los falsos artesanos que también participan en este tianguis. Sus obras carecen de la vitalidad de los verdaderos y viejos maestros. Aun una cosa que pareciera tan sencilla como pintar el barro tiene su maestría y notamos en los aficionados terribles errores que matan por completo la obra que una vez nacida ya está muerta.

Los ramos dan para todos, adultos y niños, herramientas para la vida diaria o juguetes para la diversión (los adultos no escapan a estas posibilidades y hay para ellos también juegos de adultos que se venden a la vista de todos). Los chicos, por su parte, optan entre juguetes tradicionales o máscaras de sus luchadores favoritos.

Para todos hay en este tianguis cuya tradición no sé si sólo se dé en el sur de Jalisco con muchos artesanos michoacanos. Cuando alguno de ustedes visite a algún pueblo del sur en Semana Santa o de Pascua, pida a los lugareños que lo lleven a los ramos, estoy seguro que no se arrepentirá de participar en esta bonita tradición regional.

Felicidad de la música

Otra canción llega a tus oídos. Otra canción que la evoca irremediablemente. Haz perdido la cuenta de cuántas canciones has dicho que son «la canción de nosotros». La gama es enorme, tienen rock en español, a Annie Lennox, música brasileña (que llegaron a bailar), los paisajes lacustres y matemáticos de Bach. Recuerdas también aquella noche que pasaron juntos (la primera) con el arrullo imposible de Janis Joplin. Está vivo su recuerdo (no de ella, de su amor mutuo) hasta en algunos sones de Mono Blanco. Por todos lados hay música y por todos lados surge la felicidad del tiempo compartido. Eso te lleva a asegurar algo, algo… pero no te atreves a decir qué.

Amor de padres y contemporaneidad

Normalmente una de las formas en que la diferencia generacional se da entre padres e hijos es la ignorancia de los movimientos artísticos y culturales que a cada uno le ha tocado vivir. Cuando esto es superado, esta ignorancia de uno a otro, es una evidencia del amor (conocer es amar) que hay entre padres e hijos.

Así, mi padre llegaría a enterarse de la música que le gustaba a mi hermana Nidia y le llegó a regalar un disco (¿un sencillo?) de Bony M, grupo famoso como pocos allá en los principios de los años 80. De igual manera mi madre me regalaría un fabuloso disco de baladas de mi grupo favorito de entonces, Los Beatles. No era uno de sus discos oficiales, pero contenía muchas de las canciones más famosas de los de Liverpool.

Aquí no sólo veo los conocimientos y la cortesía que mis padres tuvieron hacia nosotros. También veo una participación (aunque sea pasiva) de los tiempos cosmopolitas en los que vivíamos aunque sea en un pueblo grande (ciudad chica) como lo es nuestro Zapotlán (en realidad un pueblo que ha participado en manera activa y directa en la construcción de nuestro ser nacional).

Bienvenida

Pues sí, he revisado mis papeles guardados y olvidados y me he dado cuenta de que poseo muchos ensayos que merecen ver la luz. Así que, básicamente, de eso se trata este blog, de ensayos. Claro que también aparecerán entrevistas y charlas con mis amigos que quiero compartir con todos ustedes dado lo valioso de éstas.

Además, la fotografía y diversas imágenes amenizarán estar reuniones donde espero tener conversación directa contigo, mi querido lector. Gracias.