Umbral

¿Qué le debo a la palabra? Una comprensión más consciente de la realidad. Conciencia como el acto con el que ordenamos un rompecabezas móvil y fugaz en su permanencia. Ya no basta con la percepción casi animal de una memoria volátil y muda, ahora me exijo y digo: hay dos caminos y debo elegir sólo uno. Si tomo el primero sucederá tal, si tomo el segundo tendré qué. Un nuevo eco ajedrecístico dentro de mi cabeza que habla y escucha. Valoro.

Conciencia todavía llena de neblina que, de cualquier forma, me permite advertir que estoy en el umbral de un nuevo descubrimiento.

Intuición

Sombra entre sombra, ¿cómo identificar esa imagen del fondo del pozo? Guardar silencio para oler mejor y palpar lo invisible, necesitamos todos los sentidos para lograr atrapar lo que no huye.

Vemos y nombramos, pero aquella realidad se centra insignificante, convergente en el centro de nuestro oscuro pozo.

Visualizamos las primeras imágenes y siempre, siempre, es la palabra la que concreta nuestro rescate.