Filosofía popular

  1. Los artistas en general han volcado su mirada hacia lo popular o lo cotidiano desde hace ya siglos. Mencionemos a Mozart que en sus óperas dejó de lado los grandes temas olímpicos (Zeus, Marte, etc.) para hablar de lo cotidiano, celos, amoríos, etc. que se vivían en la sociedad de su época. Dentro de la pintura, iba a mencionar a los artistas de principios del Siglo XX, pero recordé que sobre lo cotidiano ya los españoles (Murillo, Velázquez, etc.) habían tocado lo cotidiano también en sus obras. No es punto aquí indagar quién fue el primero entre ellos. La cosa es que sucedió y ahora todos lo sabemos.
  2. En terrenos de la filosofía (que no es terreno artístico, para nada) se han tocado los grandes temas (la existencia, la muerte, el amor, etc.) durante siglos. No estoy seguro de lo que aquí voy a afirmar, pero creo que esta disciplina del pensamiento no ha hecho lo propio en volcar sus formas hacia lo cotidiano. Claro que se me dirá que la filosofía toca todo aquello que sea significativo para el ser humano y que, por lo tanto, lo cotidiano no le es tema ajeno. Pero no me refiero a lo cotidiano como tema, sino al ejercicio mismo del pensamiento en lo cotidiano. Es decir, los filosófos no nos han enseñado a pensar a aquellos que no somos filósofos. Su divulgación debería lograr una pedagogía para el cotidiano. Que el público vulgar se enseñara a pensar, a formular sus propias preguntas e inquietudes, no sobre los grandes temas filosóficos sino sobre los problemas en los que a diario estamos sumergidos. Un enseñarnos a pensar por nosotros mismos para dar solución a lo que nos aqueja de manera inmediata y no en lo trasendental a lo que nos han acostumbrado.
  3. Creo que ya no queremos más sabiduría, ahora simplemente debemos formarnos nuestras respuestas y ya. (¿Habrá un público para esto?)

Viento

Vaya inutilidad, querer escribir no por registrar nuestro sentimiento, sino por querer revivirlo tal como lo tuvimos en su tiempo. Así escribo con la esperanza de volver a sentir el viento y no por querer plasmar algo sobre esta hoja.

Mi viento, ese que se me ha metido en el centro de los huesos, es un viento frío. Ese que logra una tensión cristalina de las moléculas del espacio y contacta todo aquello que nos rodea, un pulpo de luz seguro de lo que toca.

Sentir en la piel, en el pelo, el viento era para mí estar dentro de los paisajes de otros. El viento de mi Zapotlán me atrapaba, me convertía en su centro, y yo ya me sentía en los paisajes fríos de la Praga de Kafka o en las montañas eternamente verdes de la Irlanda de Joyce. Sentir el viento era posibilitarme en los inicios de la creación y andar el camino que aquéllos caminaron.

Relación mística, digamos, también el viento me hace olvidar que soy yo y me convierte en todo aquello que veo. La montaña, la nube y la luz. Me eterniza disolviéndome en el paisaje.

Estar, entonces, es potenciar las tres funciones receptoras: veo, respiro y siento. Ellas logran una bidireccionalidad que sólo se da en el ánimo: recibo y doy.

En las oficinas

Creo que la desconcentración (más que la distracción) es muy común en las oficinas de gobierno. Digo esto por dos razones, dos eventos que he presenciado. El primero sucedió hoy mismo. Estamos sentados en espera un grupo de personas afuera de una oficina. Sale un señor a toda prisa, otro, en la espera, lo reconoce y le dice:

—¿Ya’stuvo?

—No, voy aquí a… responde el otro, sin acertar a la palabra precisa y se aleja con su mutismo.

Segundo caso, yo mismo. Estoy en estas mismas oficinas. La secretaria me hace una pregunta muy particular, muy mía, la respuesta debí saberla por experiencia. No sé qué responder.

No sé si con todo esto ya esté, en realidad, justificando mi ignorancia. O ¿es que realmente no tenemos la concentración suficiente? ¿Nos sentimos «apabullados» por la enorme institución? ¿Nos sabemos fuera de nuestras rutinas diarias? ¿Tememos que aflore nuestra ignorancia? (cosa que al final resulta exhibida). Como sea, al final la pregunta debería ser: ¿Qué hacer para evitar estos penosos sucesos?

Aclarando

Tengo publicaciones por hacer hasta por dos años sin dejar de hacerlo por un sólo día. Pero la planificación de este blog no me lo ha permitido. Espero tener listas mis nuevas publicaciones para todo noviembre. Manténganse, al pendiente, queridos amigos