Sueño de la búsqueda

Repetida imagen. Hoy te soñé de nuevo, o mejor dicho, soñé tu ausencia. El recurrido tema de tu búsqueda vino a mí de nuevo en la madrugada. Volvía a buscarte sin recompensa alguna. No estabas por ningún lado. Sin embargo, dicho sueño fue como una recapitulación de todos los anteriores donde te buscaba y te encontraba o no. Mira, en lo alto de la calle, donde nuestra ciudad se levanta en una loma, ahí estaba tu casa de tres pisos, la ya soñada repetidas veces. Pero ahora el paisaje no se formaba con las casas de los vecinos, ahora eran todas las otras casas donde habías vivido y donde yo te había buscado. Alguien se acercó a mí, un gringo, creo. Y yo le conté mi historia tras de ti, y los sueños que he tenido buscándote. Esa casa tal, esa casa tal otra. Le iba señalando mis aventuras casa tras casa. Las palabras precisas que le dije al gringo las he olvidado, no así la sensación que tenía de saber que ahí estaba la oportunidad de hacer un recuento de la historia de mis búsquedas tras de ti, inalcanzable.

Intuición

Sombra entre sombra, ¿cómo identificar esa imagen del fondo del pozo? Guardar silencio para oler mejor y palpar lo invisible, necesitamos todos los sentidos para lograr atrapar lo que no huye.

Vemos y nombramos, pero aquella realidad se centra insignificante, convergente en el centro de nuestro oscuro pozo.

Visualizamos las primeras imágenes y siempre, siempre, es la palabra la que concreta nuestro rescate.

Creación

I. Retuerzo las realidades para embotellarlas en esta caja de palabras. Puedo decir «el sol lanza petardos que estallan cuando tocan nuestra vista» y con ello estaré reconstruyendo el cotidiano suceso del día. Esa es mi aventura de la poesía, hacerles ver en nueva forma aquello que en realidad sucede fuera de toda palabra.

II. Rueda la moneda sin saber el destino de su meta. ¿Cuál cara será la que nos mostrará? Nadie lo sabe y ahí está la razón del azar. Así procedo, ignorando finales de poemas. Que las palabras transcurran solas, rueden y caigan a quién sabe qué distancia ni con qué intención. Al final de cuentas algo habrá sucedido.

III. No mentiré jamás, pero tampoco quiero decir que hablaré sobre la realidad. «Mis sombras ascienden», eso es indemostrable, pero no falto a la verdad de mi creación. Crear no es mentir, es ofrecer las verdaderas posibilidades de nuevas imágenes juntas.

Pulpo lacerante

¡Zas! Alguien llega, vertical pulpo tocando uno a uno los puntos del aire. Las estelas son notoriamente invisibles; balazos de nada, congelados. Entre esos huecos estiramos el silencio. La noche ha derramado este frío que llega horizontal como la sombra. A nosotros, invadidos, no nos queda más que ser su materia lacerada.