Estanque

A Vero y al Silvia

 El agua es bendita por sí misma.

 Viajábamos un largo camino
 entre senderos muy secos.
 Algunos árboles
 recibían el polvo
 que levantábamos con
 nuestro andar.

 Buscábamos apartarnos de lo conocido.

 Bajo el sol y adentrados
 en el frío temporal
 creíamos estar
 cumpliendo una
 penitencia necesaria.

 Caminamos para olvidar
 y reencontrarnos con nosotros mismos.

 Nos acompañábamos silenciosos
 y nos reconfortábamos con la sabiduría.

 Caminábamos.

 Y de repente:
 el oloroso estanque viejo,
 poblado de peces y musgo,
 debajo de enormes sombras
 de árboles desconocidos.
 Recibíamos su frescura
 como un bautizo luminoso.
 Tocábamos sus aguas.
 Sentíamos sin pensar,
 Pensábamos sin saber.

 No sonreíamos, puesto que no era necesario.
 Simplemente mirábamos.

 Las benditas aguas del estanque
 estaban ahí para recibirnos.

 Entonces era fácil advertir
 nuestro destino.
 Limpios de pecado
 podíamos, ahora sí,
 comenzar.

Charly Larroa

Foto propia

Las nuevas formas de relacionarnos entre nosotros (humanos, estudiantes, artistas) que nos trajo ya desde hace varias décadas la tecnología (cuando aún estábamos lejos de sospechar siquiera esta pandemia) hizo que conformáramos grupos de interés común en un montón de ramas. La que nos atañe ahora es la rama de la creación y la hojita de la escritura.

Charly estaba en uno de esos grupos y se dio a conocer de manera inmediata dada la humanidad que le aflora sobre la piel sin pensarlo siquiera. Charly es una de las personas más humanas que conozco, tal ha sido su gusto por los seres humanos que sus escritos tocan una y otra vez el tema (incluido el del amor que siente por su esposa). Charly también necesita estar cercano a la gente y lo logra mediante la pintura digital que le han encargado una y otra vez muchos amigos suyos.

Este Larroa (digo recordando que también sus hermanos son escritores) tuvo la feliz suerte de ser otro de esos seres que fueron salvados por la literatura cuando la violencia en casa se apoderaba de su infancia. ¿Imaginan la fuerza tal que un espíritu así debe tener para no sucumbir y ser un replicante de la violencia en el hogar? Para fortuna de muchos de nosotros, Charly optó bien y ahora nos deleita con sus poemas, sus palabras y sus imágenes.

Me dio mucho gusto charlar con el buen Charly y el haber despertado en él una emoción genuina ante la oportunidad de compartir su palabra.

Stop and play

A finales de los años 70 eran ya habituales las radio-grabadoras que utilizaban cassettes. Muchos nos dimos vuelo grabando las canciones que tocaban en la radio para tenerlas para siempre y gratis con nosotros. Pues bien, el problema de grabar en esas cintas residía en que si querías saltarte a otra canción más adelante de la que estabas escuchando tenías que adelantar el bobinado del cassette hasta llegar a donde deseabas. En muchas ocasiones te pasabas y tenías que regresarte. La cosa es que tenías que manipular los botones de adelante, atrás y play repetidamente. Nosotros, en mi familia, nos habituamos a oprimir el botón stop antes de cualquier otro para parar su ejecución. Con eso, pensábamos, tratábamos de la mejor manera a nuestro aparato reproductor para que durara mucho tiempo. De modo que me pareció todo un escándalo cuando mi amigo de primaria, el Chapu, oprimía uno u otro botón de adelante o atrás o play sin tocar para nada el de stop. Sin duda una costumbre familiar, tal vez esos fueron los primeros signos evidentes de que de una familia a otra somos diferentes.

Lecturas escrituras mentales

En casa tenemos una perrita cuyo nombre le fue puesto por mi hija: Ivi. No sé si mi hija así lo escriba, pero yo de esa manera lo imagino y cada vez que lo pronuncio me veo leyéndolo gráficamente dentro de mi cabeza. No atiendo sólo al sonido que sale de mi boca, también quiero verlo escrito de alguna manera. Esto tal vez (suposición mía) se deba a mi pasado de lector ávido, necesitado de la grafía en todo momento.

Luego reconozco un posible problema en esta manía sobre lo escrito. Cuando aprendía inglés en el bachillerato también necesitaba, antes de pronunciar las palabras verlas escritas en mi mente para luego decirlas. Problema resultante: querer pronunciar esas letras con todos mis fonemas castellanos (de ahí viene la horrible pronunciación del otro idioma por parte de una persona que recalca su origen extranjero, al menos en alguna de sus vertientes).

Ya en una rápida conclusión, había yo dicho que, ante la evidencia contada hasta aquí, las personas analfabetas (es decir, aquellas que no tienen grafías en su mente) pueden pronunciar de manera más acertada ese otro idioma a aprender, que aquellos quienes sí sabemos leer.

Recalco que esta suposición no se basa en otra evidencia que mi muy limitada experiencia, pero me gustaría que tú, el querido lector de estas líneas, me ayudes con tus repuestas.

Violencia que no te alejas

  1. En buena parte de la historia de las relaciones humanas y familiares la fuerza estuvo emparentada a tal grado con la violencia masculina que se han tomado como sinónimos.
  2. Recientemente la sociedad actual, empujada por las mujeres, han regulado esa fuerza en pos de la disminución de la violencia (que en algunos lugares de todos los paises esa violencia continúe apesar de la regulación, es otro cuento). Cierto es que muchos hombres hemos considerado tanto la regulación como la condición femenina de vulnerabilidad y hemos disminuido nuestras muestra de violencia física (que tal vez se haya desplazado a terrenos de violencia psicológica, lo admito, pero ciertamente ya no llegamos a los golpes).
  3. En definitiva la fuerza utilizada en las relaciones intrafamiliares ha disminuido quiérase que no. Los hombres que hemos optado por este control nos sentimos minorizados en esta manifestación tan nuestra que es la fuerza.
  4. Pero luego comprendemos que fuerza no es violencia, de modo que vemos repetidas veces que nuestra fuerza es muy necesaria en las actividades cotidianas. Fuerza sin violencia, reconozcamos esa utilidad.
  5. El logro de la eliminación de esa violencia casera pareciera que no ha sido bien aprovechada por las mujeres (no quiero decir feministas, que no todas las mujeres lo son) que no han sabido optar por el diálogo y están prefiriendo la violencia que pareciera copian de sus otrora dominadores.
  6. Reunirse para dialogar, escuchar y saber la opinión del otro es una facultad que ambos deberíamos perseguir para el crecimiento mutuo y el de la familia. ¿Quién dará el primer paso?

El Santo Ángel

Mi madre murió el 8 de septiembre (nacimiento de la Virgen María). Funeral típico. En el féretro yacía silenciosa para siempre. Ventana abierta, su rostro reflejaba tranquilidad. Según me cuentan al parecer murió feliz. No lo sé, pero me gustaría creer que así fue. De lo que sí estoy seguro es que jamás tuvo miedo. Así de fuerte era. Quienes la conocieron supieron de su bondad. Y, al parecer, fue eso lo que se multiplicó entre los asistentes. Narro aquí las palabras que escuché entre la gente sin que yo inventara nada.

Como dije fue un funeral típico. Lejanos parientes en linaje vinieron de pueblos cercanos. También de la gran ciudad, la capital, y hasta de los Estados Unidos. Yo saludaba a todos y aceptaba sus condolencias. Charlé con uno y otro en el espacio ese de la funeraria. Enseguida esto es lo que escuché en pláticas a mi costado.

Primos míos Carlos y Alfonsina tuvieron a un par de hijos, sobre Renata dijo alguien: “Mija, estamos muy contentos de verte de nuevo. Nosotros te queremos mucho”, escuchaba la niña ya alta con una linda cara de sorpresa.

Más adelante, alguien se acercó a mi tía Ramona, llamada por algunos “Ramoncilla”. Linda mujer de rancho con sus largas y lacias canas bien peinadas. Escuché a su lado: “Tía, yo la quiero mucho porque es usted para mí la imagen de mi abuelita que no conocí”. Y la tía agradecía contenta con esa sonrisa sincera que siempre la ha caracterizado.

“Prima –alguien gritó– ahora que ustedes llegan, yo ya me siento realmente en familia”, y la prima feliz se lanza en un abrazo para el orgulloso primo (supe después que ellos no son primos hermanos, son primos segundos).

Susurrando, pero todavía audible de mi parte, un par de amigos charlan sobre la muerte y aquellos que nos han dejado: “Lo que más lamenté de la muerte de tu papá, fue el haberte perdido como amigo”. Y es que el huérfano tuvo que salirse de sus estudios para sostener a la familia. Hermano mayor. La amistad rompió la cercanía necesaria para ser los mejores amigos.

Comienza lo más alto de la noche. Muchos de los dolientes y familiares se van a dormir a sus casas. Mis hermanas y yo pasamos la última noche entera con nuestra madre. Yo duermo en un horrible sillón negro cerca del féretro. Hace frío, yo no voy preparado para sufrirlo, pero de cualquier forma me gusta, siempre he preferido los climas fríos. Duermo, como decía, y de repente siento la presencia de alguien, me cubre con una ligera cobija. Gesto frecuente entre nuestra familia, muestra de cariño. Sigo durmiendo sabiéndome querido.

Mi madre ha muerto, pero un Santo Ángel ronda entre nosotros, multiplicando su espíritu bondadoso entre todos aquellos que la seguimos queriendo.