El silencio como muestra de la inteligencia

Disculpen que para esta disquisición traiga a colación situaciones triviales y mundanas. Vida matrimonial. Problemas como siempre, uno de los dos alega y alega, el otro le responde. La alegata (que jamás discusión) sube de nivel y se llegan a los gritos (recurso para imponerse sobre el oro cuando no se tiene razón o, cuando sí se la tiene, no es entendida por el otro). Uno de los dos sabe que no se llegará a solución alguna, no tiene caso seguir con los gritos o la exposición de razones. Ese que sí lo comprende opta por el silencio y ahí radica, en su razonamiento personal e interno, la muestra de su iteligencia. Ha callado no por derrota, sino por conclusión. Eso lo sabe y le satisface aun sabiendo que para el otro el triunfador sea, aparentemente, el que continúa gritando.

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